El museo de la Memoria nos invita a remontarnos al año 73 cuya época se vio marcada por la pena y el dolor de algunos. Aquí encontraremos diferentes tipos de obras que nos darán a conocer diversos puntos de vista.
El edificio que alberga el museo es totalmente moderno, inaugurado recientemente en el año 2010. Completo de cemento con dalles de vidrio que si observamos desde la explanada que lo antecede se verá un tanto sediento a la luz del sol ya que da una imagen seca del lugar.
Al entrar al museo nos encontramos con las primeras muestras que nos ayudaran a situarnos en el año 73 para luego comenzar el recorrido terminando en el año 90 con el fin de la llamada dictadura militar.
Cada parte del museo tiene un ambiente distinto, desde la luz que ingresa hasta el sonido que se puede percibir ya sea que viene desde afuera o de las representaciones. Se percibe la dedicación que se le da a cada muestra, los detalles que sorprenden en cosas tan mínimas por ejemplo la muestra de los diarios, la forma en que se plasman los vidrios con los diversos titulares mas el anexo de la pantalla que nos muestra todas las portadas de la época.
Siguiendo por el recorrido este edificio de tres pisos que crea íntimos espacios de acuerdo a la emoción que alberga la obra mostrada; también encontramos obras que no calzan, que quedan como en el aire como ejemplo de una puerta de fierro en un pasillo bastante vacio que queda atrás en la exposición. Aun así luciendo estas obras no de expertos, si no de humanos corrientes más que obras de arte son documentos expuestos que nos hablan de una época. En otro sector encontramos una sala que recuerda a cada uno de los que ya no están con fotografías, son mas de trescientas fotografías recordando que los desparecidos aumentan a mas de mil, es aquí donde se crea el espacio más intimo porque la sala con velas de luz y un par de asientos da el pie para sentarse a la reflexión y pensar en aquellas personas que no están y sus familias.
El trabajo hecho en este museo es sumamente colectivo, ya que es posible notar que todos los aportes vienen de diferentes sectores. Gracias a esto es que se puede dar vida a la memoria de los caidos en aquellos tiempos.
Puede ser visitado por toda la familia, cabe destacar la ayuda de guías bilingües transformándose en un gran foco turístico, además de que cada obra cuenta con una descripción en ingles. Recomiendo visitarlo con calma el contenido expuesto es mucho y para ser bien apreciado se recomienda mucho más que un par de horas. Ubicado en pleno Matucana, justo frente al parque Quinta normal y a la salida del metro del mismo nombre, como dato extra el subterráneo del museo tiene una entrada por el mismo metro lo que ayuda al visitante ahorrarse el cruce de Matucana.

Para la revista Cultural por Ce.

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